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  • 23
  • Mar

Iron Maiden en Chile 2009: La noche de la bestia.

Escrito por Cristian Farias en bandas concierto musica recital

Espectacular. Así de simple. Iron Maiden vino por quinta vez a nuestro país, realizando el concierto de heavy metal más grande que se haya visto por estas tierras, así como el más grande que los haya tenido a ellos como plato principal (esto es, descartando festivales y demases). Las 60 mil personas se congregaron en el Club Hípico ayer fueron la prueba viviente de que Iron Maiden es una obligación para cualquier rockero, y eso se puede ver por la diversidad de gente que fue: desde niños de 6 años hasta rockeros de 66. Todos por el mismo motivo, todos en la cancha, aguantando hasta que aparecieran los ingleses a desencadenar lo más cercano que se podría encontrar a “carnaval” en el rock. Una verdadera fiesta que hizo a todos olvidar, por unas cuantas horas, lo que pasaría al día siguiente, o lo que ocurrió la semana anterior. Sigue Leyendo…

  • 2
  • Ene

Iron Maiden es pueblo en Chile

Escrito por Cristian Farias en bandas concierto musica recital

Iron Maiden, la banda de heavy metal más importante del mundo, vuelve a Chile el 22 de Marzo de este año. Pasó poco más de un año para que su promesa de “volver pronto” se hiciera realidad. En esta ocasión, el concierto se presenta como el más grande que la banda jamás ha realizado en nuestro país, y se hará en el Club Hípico, ya que es el único lugar que puede alojar más de 30 mil personas disponible para esa fecha, ya que el Estadio Nacional estará bajo reparaciones. Sigue Leyendo…

  • 2
  • Nov

Festival de Bandas Escudo, 30 de Octubre del 2008.

Escrito por Cristian Farias en arte bandas chile festival musica tocata

Por Cristian Farías

En el marco del Festival de bandas Escudo se presentó Nuclear, una de las bandas potentes de thrash metal en el país, junto a tres bandas en competencia. Cabe mencionar que estas bandas son parte de un grupo preseleccionado, de las cuales saldrán las finalistas, y luego la banda ganadora del concurso.


Al respecto de la selección de bandas hay algo que no puedo dejar de decir, y es que pareciera ser que siempre se elije una banda representativa de un estilo en particular. Da la impresión de que el criterio es algo como elegir a la banda metalera, la banda de hard rock noventero, la banda más britpop, por poner un ejemplo, y esto no me parece una buena forma de potenciar de verdad un concurso de bandas. En el escenario del club Rock y Guitarras vi tres bandas que me sonaban a una referencia bien específica cada una, y que tenían en común la falta de una identidad de grupo, una personalidad, algo que permitiera decir “su música suena a su música y la de nadie más”. Muchas veces me ha tocado ver bandas que irradian esa personalidad, que tienen buenas canciones, pero que por un motivo que desconozco nunca quedan en las selecciones de estos concursos. Esto no es un buen precedente, y ya lo vengo viendo desde hace un tiempo en los concursos de bandas. Aquí la cosa es promocionar bien un grupo que promete, y mínimo preocuparse de elegir una banda que no suene a una copia de Placebo, así como mínimo que la producción se encargue de mencionar los nombres de las bandas en algún lugar, dado que no estaban dichos nombres ni en el cartel del evento, ni tampoco había algún presentador que diera la información necesaria.

El primer grupo que subió al escenario a tocar tiene por nombre Stella y está compuesto por chicos que dudo que sobrepasen los 18 años. Sonaron bastante bien, pero todo el tiempo pensé que estaba escuchando a Placebo un poquito más rockero. Tocaron sus dos temas y la gente los aplaudió, pero se llevaron la recepción más fría de todas las bandas. Estáticos en el escenario, no transmitían mucho. El grupo que les siguió logró transmitir más esa “vibra rockera” que tanto le gusta al respetable. Temas sólidos, muy noventeros, pero sin tanto fuego. Tuvieron a un buen frontman para poder encender el ambiente y se notaba que disfrutaban tocando, una lástima que sus composiciones no brillaran tanto como ellos las disfrutaban.

Para finalizar la etapa del concurso de bandas, subió Grond al escenario. Ellos se la jugaron por una puesta en escena más espectacular, con sus integrantes encapuchados y su vocalista vestido de militar, sobre una tarima con las inscripciones del anillo único del “Señor de los Anillos”, acompañados de un mono gigante a lo Eddie de Iron Maiden. Mostraron los mejores temas hasta ese momento y, pese a sonar de repente muy “Bring the Noise” de Anthrax, lograron prender mucho más al público. El metal fluyó mucho más en la gente, ya que muchos iban a ver a Nuclear.

Nuclear es una banda que sabe lo que hace y sabe lo que quiere. Ellos toman las bases del thrash metal y le dan su propia lectura, exudando mucha potencia acompañada de mucha velocidad. Las interpretaciones estuvieron impecables, el sonido a la altura, y el set tuvo una buena duración. Sólidos, lograron quebrar varios cuellos en la audiencia. Una lástima que no hubiese habido espacio para que se armaran unos cuantos mosh pits, ya que eso le habría dado el toque brutal por parte del público, porque la brutalidad por parte de la banda estaba. Muy buen show; personalmente nunca los había visto en vivo y me impresionaron gratamente con su thrash metal hecho con muchas ganas y bien compuesto.

Al cierre, mencionar que el Rock y Guitarras se está convirtiendo en un buen lugar para escuchar música rock, y concursos de bandas como éste ayudan mucho para el público que está ávido de nuevos sonidos. Buena propuesta, con los reparos que ya mencioné al principio de este artículo.

  • 20
  • Oct

Semana de la cultura PUCV: Tryo y Luis Cheul.

Escrito por Cristian Farias en arte bandas chile musica tocata

Por: Cristian Farías

Dentro del marco de la semana de la cultura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, este viernes se presentaron Luis Cheul trío y Tryo en el gimnasio de la casa central de aquella universidad. El cartel prometía una sesión de muy buena música, y así fue, para el deleite de la audiencia, compuesta mayormente por universitarios que se enteraron de la muy poco publicitada tocata. Lamentablemente un gimnasio nunca es un muy buen lugar para un concierto de música con matices, y si bien el equipo de sonido hizo un gran esfuerzo en hacer que todo sonara bien, la mala acústica del lugar terminó por pasar la cuenta, pero no impidió que la tocata fuera buena, y eso no habría sido posible sin los grandes músicos que tocaron.

Comenzó el bajista Luis Cheul junto a su trío, que en esta ocasión tenía a un baterista “galleteado”: Cristóbal Orozco, de la banda nacional de rock progresivo Octopus, reemplazando a Daniel Cheul, que es el baterista usual. El trío sonó muy afiatado, dejando notar que son grandes músicos y que pueden moverse por los caminos de la fusión sin complicarse enormemente la vida. Definitivamente para los que gustan de demostraciones de virtuosismo sin caer en el mal gusto, este trío es una buena opción para escuchar. Sú música contiene mucha fusión, combinada con muchos elementos del rock, y crea buenas atmósferas; además, suena auténtica, con buen gusto, sutil y variada. Un buen show, donde incluso mostraron nuevos temas, pese a que sonó un tanto saturado, lo que impedía que se captara completamente los cambios de intensidad que existen en la música de Luis Cheul.

Tras unas buenas palabras de Luis Cheul hacia sus amigos de Tryo, y una breve espera, la banda porteña de rock progresivo subió al escenario. Comenzaron con un pequeño set acústico, donde se crearon unas atmósferas muy bellas y sutiles, que reafirmaban lo que este grupo ha desarrollado a lo largo de su extensa carrera. En versión acústica nadie suena como Tryo, y la música nos lleva a distintos lugares, tanto físicos como mentales; recordamos personas, paisajes, momentos, y eso hace que todo valga.


Después de la parte acústica vino set eléctrico, donde el conjunto de Valparaíso dejó en claro por qué han llegado festivales de rock progresivo como el Baja Prog. Muy buenas atmósferas, una gran interpretación, y composiciones con identidad propia, ideales para todos los que gustan de King Crimson o Rush, por nombrar dos bandas. Un inconveniente, eso sí, fueron los problemas de retorno para los músicos, que aparentemente irritaron un poco a la banda, que no se notó demasiado feliz arriba del escenario.

En definitiva, una buena oportunidad para ver a dos grandes tríos de músicos, donde éstos dejaron en claro por qué son buenos, hablando sólamente con su música (literalmente, porque todo era instrumental, lo que es obvio para los que ya conocen a las dos agrupaciones). Una lástima el lugar, eso sí; aunque el hecho de que haya sido gratis le da otro sabor.

  • 20
  • Oct

Afraid, Primitivo y Wharenaldo en Tocatas Capel Jueves 16 de Octubre

Escrito por Cristian Farias en arte bandas chile santiago tocata

Por: Cristian Farías

El ciclo de tocatas Capel de bandas emergentes convocaba este Jueves 16 de Octubre a las bandas Afraid, Primitivo y Wharenaldo. El evento comenzó con el típico retraso, que va de media a una hora, que caracteriza a la mayoría de las tocatas en nuestro país. Un club Rock y Guitarras con todas sus mesas ocupadas, mayormente por amigos de los músicos, esperaba a cada una de las bandas.


La primera banda en saltar al escenario fue Afraid, que estaba mostrando sus disco debut llamado Spiders. El sonido estaba razonablemente bien ecualizado, y se podía percibir que la banda realmente suena bien, con todos sus componentes completamente afiatados. La propuesta misma de Afraid sonaba sólida, hecha con muchas ganas, pero quizás con demasiados elementos reconocibles. Un heavy metal más clásico, de la escuela de Scorpions, Judas Priest, Whitesnake y Black Sabbath, pero con un sonido acorde con los tiempos; eso fue muy rescatable: no sonaban puramente a un revival. Así, Afraid entretuvo mucho a la audiencia, realizando un buen show, sólido.

Después de un breve receso comenzó a sonar una introducción que anunciaba el show de Primitivo. Lo de ellos fue un metal bien extremo, un tanto sincopado, bastante “tribal”, por ocupar una palabra. La intensidad era su juego, y lo lograban transmitir completamente. Arriba del escenario se veía a una banda que se conocía muy bien, sabía que quería hacer, y que transmitía mucha, mucha energía con su música. Eso fue una de las cosas que más me gustó de ellos: la autenticidad de su propuesta. Si bien me recordaba a ratos Meshuggah, Sepultura o The Dillinger Escape Plan, no era realmente ninguna de esas bandas, y eso siempre se agradece. Buen show, para romper cuellos y armar algunos cuantos mosh pits. Lástima que la audiencia estaba sentada en mesas y que no había espacio para hacer aquello.

Para el cierre quedó la fiesta: Wharenaldo. Desde el primer instante en que salen, desde la primera nota y desde la primera coreografía (sí, coreografía) se notaba que lo único que ellos querían era desatar una fiesta de sexo, drogas y rock and roll, al más puro estilo del glam metal de los ochentas. Esa era su mayor fortaleza y, a la vez, su mayor debilidad: la banda sonaba tanto como una copia de Poison y Motley Crüe, que después de un rato era fácil aburrirse, porque su música no tenía el fuego que sus ídolos si tienen.

De todas formas, eso lo compensaron con una actitud fiestera que cautivó al público, que seguramente pasó un muy buen rato con su show. El final, con un par de chicas en bikini bailando mientras tocaban “Rock and roll all nite” de Kiss, resumía todo su espectáculo y dejaba a la gente aplaudiendo a rabiar.

Finalmente, fue una buena ocasión para conocer bandas nuevas, lo cual es más que elogiable, y se agradece muchísimo que estos ciclos de tocatas, donde las bandas pueden tocar con un buen sonido en un grato ambiente, existan y ojalá que puedan seguir creciendo. Esperamos más, y ojalá más música original.

  • 27
  • Jul

Muse en Chile: Desde la cancha

Escrito por Cristian Farias en bandas chile concierto musica recital santiago

Desde algunos meses ya se sabía que Muse vendría a Chile. En el papel se hablaba de la banda que se había ganado el premio a “Mejor banda en vivo” varias veces, así que las expectativas antes de ir al concierto no eran pocas. Yo decidí que iría a disfrutar de aquella banda en la cancha, justo en el ojo del huracán, pero en la fila previa a entrar no sabía a qué atenerme: había tal variedad de personas reunidas que por un momento temí que el público en la cancha no se volviera loco y que aquella ubicación no se volviera un campo de batalla donde sólo sobrevive el que más ganas tiene de estar allí y el que más aguante tiene.

Con lo que no contaba era con la potencia que Muse iba a mostrar, ni con el fanatismo de los que terminaron en la cancha del Teatro Caupolicán.

Donde yo estaba era una olla a presión, tanto que por los parlantes se escuchó un llamado a la tranquilidad de la gente de la cancha para que el concierto pudiera partir. La gente se calmó un poco, cierto, pero cuando se apagaron las luces se desató la locura. Matt Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme entraron sin ninguna introducción, sin ninguna pomposidad. Matt se sentó en el piano, las primeras notas de “New Born” sonaron y el griterío fue tal que no pude escuchar muy bien la clásica entrada. Muse estaba en Chile, y la fanaticada demostraba, cantando y saltando, por qué el público en Chile es considerado uno de los más locos del mundo. Terminando la primera canción Matt tomó la bandera chilena que luego estuvo todo el concierto sobre el bombo de la batería de Dom. El público ovacionaba todo el tiempo y las caras de Matt, Dom y Chris demostraban la incredulidad ante la respuesta del éste. Un saludo de Bellamy donde se alcanzó a distinguir un “…already the best” (¿habrá sido algo así como “you’re already the best”?) y sonó “Dead Star”, un lujo para el hardcore fan.

De ahí en adelante la intensidad nunca decayó, tanto que mucha gente salía de la parte de adelante de la cancha porque no aguantaron. Los tipos tocaron “Map of the Problematique” y “Black Holes and Revelations” de su último disco de estudio, para luego seguir con “Butteflies and hurricanes”, donde la columna de humo al final del solo de piano de la canción marcó uno de los momentos altos de la noche ya que sobre la cancha cayó una fresca neblina que le daba el toque perfecto a la vuelta delicada de la canción, pese a que la misma neblina impedía al público ver a la banda.

Si hay una cosa que los tipos de Muse dejaron muy en claro anoche fue que saben manejar perfectamente los matices en sus canciones cuando llega el momento de tocar en vivo, y eso se agradece. “Citizen Erased”, “Invincible” y “Take a Bow” fueron unas muestras muy claras de ello, y consiguieron una compenetración con el público tal que consiguieron una respuesta que no me había tocado ver hace tiempo: la gente estaba callada en las partes calmadas, como en una especie de trance.

Por supuesto que hubo tiempo para los singles, los temas que toda la gente conocía (o al menos eso se notó por el impresionante coreo que resonaba en el Caupolicán): “Feeling Good” fue tocada con Matt usando una chupalla y la gente haciendo palmas como en una cueca, e “Hysteria”, “Starlight” y “Time is Running Out” sonaron juntas, cayendo como los ases de una mano ganadora en el poker. En la cancha se agradeció el gesto: se coreó todo, incluso los solos de guitarra. Y si bien se podría haber pedido un mejor efecto de luces para hacer creer que estábamos en Europa, la luces y la pantalla led del fondo fueron las justas y necesarias para crear una atmósfera un poco más íntima, donde todos podíamos vernos las caras.

Ya para el cierre del set principal cayó “Stockholm Syndrome”, donde la locura se apoderó, una vez más, de todo el público. En la cancha todos saltábamos como uno solo, y el feedback con los tres tipos del escenario se notaba: tocaban sonriendo todo el tiempo, derrochando carisma, ganas y técnica al momento de tocar. Aquella última canción sonó con una sección de riffs de Rage Against the Machine que disfruté muchísimo, pero mucha gente no (¿es que no los conocen?); luego se apagaron las luces y todos quedamos allí, esperando y pidiendo por más.

En la vuelta partieron con aquel gran tema que es “Take a Bow”, para seguir con una coreadísima y muy movida “Plug in Baby”. La última canción fue “Knights of Cydonia”, donde todos, tanto público como banda, lo dejaron todo en la cancha y escenario. El coreo incesante, la intensidad de la música al tope, una cancha armando un seudo-slam y la última gran columna de humo dieron el broche perfecto a la noche. Una hora y media de show; se podría haber pedido más, cierto, pero la intensidad demostrada por Muse en este concierto solventa el poco tiempo con creces. Una verdadera fiesta que, al menos en cancha, se disfrutó con todo el cuerpo, sin importar los posibles moretones ni la falta de aire “limpio” ni la sed, como corresponde.

Escrito por Cristian Farías

Crédito de las fotografías: Gabrielle Kruczynski [http://www.flickr.com/people/zzintonia/]

Setlist:

1. New Born + Headup riff + Ashamed outro (al final salió la bandera chilena)
2. Dead Star
3. Map of the Problematique
4. Supermassive Black Hole
5. Butterflies and Hurricanes (columnas de humo a la mitad)
6. Citizen Erased
7. Feeling Good (Bellamy tocó con una chupalla)
8. Interludio de bajo y batería
9. Invincible
10. Hysteria
11. Starlight
12. Time Is Running Out
13. Stockholm Syndrome + riffs
Encore
14. Take a Bow
15. Plug In Baby (salieron enormes globos rellenos con pedazos de papel)
16. Knights of Cydonia



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