Por: Cristian FarÃas
El ciclo de tocatas Capel de bandas emergentes convocaba este Jueves 16 de Octubre a las bandas Afraid, Primitivo y Wharenaldo. El evento comenzó con el tÃpico retraso, que va de media a una hora, que caracteriza a la mayorÃa de las tocatas en nuestro paÃs. Un club Rock y Guitarras con todas sus mesas ocupadas, mayormente por amigos de los músicos, esperaba a cada una de las bandas.

La primera banda en saltar al escenario fue Afraid, que estaba mostrando sus disco debut llamado Spiders. El sonido estaba razonablemente bien ecualizado, y se podÃa percibir que la banda realmente suena bien, con todos sus componentes completamente afiatados. La propuesta misma de Afraid sonaba sólida, hecha con muchas ganas, pero quizás con demasiados elementos reconocibles. Un heavy metal más clásico, de la escuela de Scorpions, Judas Priest, Whitesnake y Black Sabbath, pero con un sonido acorde con los tiempos; eso fue muy rescatable: no sonaban puramente a un revival. AsÃ, Afraid entretuvo mucho a la audiencia, realizando un buen show, sólido.
Después de un breve receso comenzó a sonar una introducción que anunciaba el show de Primitivo. Lo de ellos fue un metal bien extremo, un tanto sincopado, bastante “tribal”, por ocupar una palabra. La intensidad era su juego, y lo lograban transmitir completamente. Arriba del escenario se veÃa a una banda que se conocÃa muy bien, sabÃa que querÃa hacer, y que transmitÃa mucha, mucha energÃa con su música. Eso fue una de las cosas que más me gustó de ellos: la autenticidad de su propuesta. Si bien me recordaba a ratos Meshuggah, Sepultura o The Dillinger Escape Plan, no era realmente ninguna de esas bandas, y eso siempre se agradece. Buen show, para romper cuellos y armar algunos cuantos mosh pits. Lástima que la audiencia estaba sentada en mesas y que no habÃa espacio para hacer aquello.

Para el cierre quedó la fiesta: Wharenaldo. Desde el primer instante en que salen, desde la primera nota y desde la primera coreografÃa (sÃ, coreografÃa) se notaba que lo único que ellos querÃan era desatar una fiesta de sexo, drogas y rock and roll, al más puro estilo del glam metal de los ochentas. Esa era su mayor fortaleza y, a la vez, su mayor debilidad: la banda sonaba tanto como una copia de Poison y Motley Crüe, que después de un rato era fácil aburrirse, porque su música no tenÃa el fuego que sus Ãdolos si tienen.

De todas formas, eso lo compensaron con una actitud fiestera que cautivó al público, que seguramente pasó un muy buen rato con su show. El final, con un par de chicas en bikini bailando mientras tocaban “Rock and roll all nite” de Kiss, resumÃa todo su espectáculo y dejaba a la gente aplaudiendo a rabiar.
Finalmente, fue una buena ocasión para conocer bandas nuevas, lo cual es más que elogiable, y se agradece muchÃsimo que estos ciclos de tocatas, donde las bandas pueden tocar con un buen sonido en un grato ambiente, existan y ojalá que puedan seguir creciendo. Esperamos más, y ojalá más música original.