• 22
  • Oct

La marca de Klaxons en Chile.

Escrito por Jessica Parra Nowajewski

La llegada del público fue a gotas, solamente los más fanáticos llegaron alrededor de las 9 de la noche y colmaron las primeras filas de la cancha. La música que amenizaba iba desde Justin Timberlake hasta CSS y New Order, la comida corría lento, las cervezas también. Eran diez para las 10 pm y el ambiente se armaba poco a poco en medio de cervezas y caminatas de un palco al pasillo, de la cancha al pasillo, del baño al pasillo y el pasillo a ratos lo era todo.

En las primeras filas se comentaba sobre shows pasados, sobre el show en Buenos Aires de Klaxons y de las dos nuevas canciones del nuevo disco. Pasaron las diez y el staff que arreglaba el sonido, afinaba y colocaba todo en su lugar bailaba al ritmo de la música de espera y saludaba animosamente. La gente, que llegaba en proporciones de fans de una banda de un disco y un exitoso recorrido desde el 2007, se aglomeraba expectante. Era ya tarde,  contaban varios minutos de retraso, pero había algo de calma, pequeños grititos de Klaxons! pero hasta que salieron se vivió paz.

Jamie, Simon, James y Steffan salieron relajadísimos al escenario para entregar un show pleno de actitud, rock, simpatía y buenas melodías. Es verdad que el sonido pudo estar mejor, pero el fervor era tal que al final entre que saltabas o te embebías en el show ya todo daba casi igual. Así pasaron como una ráfaga “Bouncer” y “Atlantis to Interzone”. El hitazo “Golden Skans” fue coreado y recordó sus inicios cual primer single fue. Simon daba vueltas como mosquita en su metro cuadrado y a veces salía a dar paseos al centro del escenario. Jamie y James jugaban a intercambiar el teclado, la guitarra y sacaban pica con su bajo Rickenbacher.

Jamie tomaba la toalla y pulía su rostro. James agua y entre sonrisas se comunicaban perfect. Los temas nuevos “Moonhead” y “Calm Trees” ya eran coreados gracias a youtube ;) y a la salida se escuchaba comentar: “Están la raja los nuevos temas, quiero el nuevo disco ya”.

La euforia de los golpes en la cancha, el rock más fuerte, la oreja y la pata más coordinadas llegaron con “Magick”. Y todos gritaban y Klaxons parecía un ser mitológico arriba de ese escenario que celebraba la baba de los de abajo y la baba de Jamie corría por todas partes en delirios vocales. Ya al finalizar Simon se puso mono y se acercó al público por más tiempo.  La buena interpretación por parte de Steffan Halperin de las percusiones originales de James Ford (Simian Mobile Disco),  lució al mismo tiempo que regalaba simpatía y mucho cabello. ;) [En algún tiempo todos fueron pelucones, basta ver las pictures de antaño en que Jamie aparecía al estilo de la peluca de Simon].

Hace tiempo no se veía un escenario tan sobrio con iluminación simple (alguien se refirió a esto como: “iluminación de rostizador de pollos”) y sin leds. La cosa era que ellos brillaran y lo hicieron de maravillas con los fanáticos iluminados por su música.

Galería imágenes [pronto al despertar :P]: http://www.carretes.cl/fotos/index.php?c=110

Créditos:
Fotos sociales: David Órdenes
Fotos escenario: Jessica Parra N.
Reseña: Jessica Parra N.

YouTube Preview Image

Set:

The Bouncer
Atlantis to Interzone
Totem
Golden Skans
Moonhead
As above so below
Two receivers
Magick
Calm Trees
Gravity’s Rainbow
Isle of her
Not over yet
4 Horsement

  • 15
  • Sep

Boy George convirtió a Espacio Riesco en un club repleto de amigos

Escrito por Jessica Parra

Por Ana Sas.

Fotografías: Daniel Morgado.

Espacio Riesco estaba lleno de treinta y cuarenta añeros. Algunos de ellos panelistas de programas de espectáculos que bailaron desenfrenadamente sobre las sillas. Sin embargo quienes recibieron la atención fueron los fanáticos caracterizados de Boy George en sus mejores tiempos y una Amy Winehouse chilena, quienes disfrutaron su minuto de fama fotografiándose pacientemente con todo aquel que se los pidió.

Ante el clamor de los fanáticos, el espectáculo comenzó con Karma Chamaleon y la frustración de un Boy George que declaró sentirse “incomunicado”, debido a la barrera idiomática. No obstante, a medida que la noche avanzaba, la barrera fue cediendo y un George cada vez más cómodo continuó regando éxitos: I`ll Tumble 4 Ya, It’s a Miracle, Miss me Blind, Victims, entre otros, hicieron vibrar al público. También se dio ocasión de presentar su nuevo single, que será lanzado el 12 de Octubre: Yes We Can y de cantar su propia versión de Down by the Riverside, confidenciando que así se siente él actualmente.

Los puntos más altos de la noche fueron, por supuesto, Do You Really Want to Hurt Me y una repetición de Karma Chamaleon, pero cantada por el público y coreada por George y sus músicos. Mención especial merece el equipo que acompañó a Boy George. Ellos lograron apoyar a George en todo momento y mantener en alto el show, supliendo la voz y energía que con los años ha ido abandonando al astro. Generosamente, él les dio su merecido protagonismo en el show, dejándolos lucirse en solos y dándoles la oportunidad de animar al público, que estaba ganado de antemano, con 26 años de éxitos.

La jornada estuvo también marcada por el buen humor de Boy George: en un momento le fue arrojado un brassiere por alguna fanática, que él se probó coreando Like a Virgin. Además, saludó especialmente a los fanáticos caracterizados, dijo a quienes ostentaban vinilos de Culture Club que le hacían recordar cuán viejo estaba y hasta subió al escenario a una cumpleañera y le reconoció el haberlo acompañado a lo largo del mundo por 15 años, además de cantarle frente a todos un merecido Happy Birthday.

En resumidas cuentas, fue una gran noche para recordar y conocer en persona un poco del mítico George O’Dowd y salir encantados, con la certeza de que el tiempo pasa, pero no en los corazones de los fanáticos.

Más fotografías:

  • 1
  • Sep

Laurie Anderson: vanguardia perpetua.

Escrito por Jessica Parra

Lo de Laurie en Espacio Riesco ha sido uno de los mejores recitales a los que he asistido en mi vida, y hay varios motivos. Uno de ellos es que después de más de un año pude por fin coincidir con uno de sus shows y no hubo tren retrasado ni estadías en ciudades por obligación, ni cancelaciones misteriosas; la señora que Bowie mágicamente tuvo en su High Line Festival el 2007 llegó después de una gira enorme (Homeland Tour) a nuestras tierras y estuve ahí.

El viernes ya parecía que la mala racha se perpetuaría pues no pude llegar al MAC, donde se reunió con  artistas y prensa, donde todos aprovecharon de preguntar, sacar fotos, acosar, regalar pinturas, entregar demos, etc. Digámoslo así: me piqué mucho, pero me tranquilicé porque sabía que lo que me importaba era al otro día y estaría ahí, debía.

De mis cercanos la mayoría conocía a Laurie, pero no se vale, son cercanos especiales, con dedicaciones especiales, gustos extraños y labores de la vida más allá de la presencia terrestre. La mayoría del público era así, aunque habían excepciones de escuchas novedosos, de pinturitas aplicados a todo evento y los que por obligación acompañaron y no aguantaron la mitad del show y se fueron a fumar, pero esos fueron pocos, muy pocos.

Laurie Anderson apareció en escena a las nueve y media en medio de vivas y aplausos para que ella saliera de bambalinas. La audiencia reflejaba esa ansiedad de años de espera, de vinilos en mano de Big Science [les recuerdo que salió una edición new http://www.laurieanderson.com/ para más info] y de esa revolución mental que golpeó a toda una generación y que las nuevas debieran tener en cuenta, porque ella ha sido de las personas más rupturistas y creativas que el arte visual y musical ha tenido en treinta años. Una pequeña reflexión me lleva a pensar en la abundante concurrencia masculina y la poca pero fervorosa femenina en el recinto de Huechuraba; si se puede hablar de mujeres que marcan y que han abierto espacios y dejado huella en el mundo, Laurie debe ser mencionada sin dudas, y bueno, una de las cosas más ricas de la venida de Anderson a Chile es que generó debate y espacios para conversar sobre todo lo que envuelve la política y el arte. En menos de un mes me vi envuelta en discusiones renacentistas y de índole no-fanrandopolítica como hace tiempo no ocurrían, o quizá para ser más práctica, como con muchos no ocurría. La gente de pronto me pareció más interesante y ellos lograron sacar mucho de sus mentes y de sus corazones, porque fue como un vómito de bondades y rabias mundiales.

Show show show show show me the violin.

Ahí estaba, a dos metros de altura y dos más horizontalmente. ¿Por qué no requeriría sus visuales? ¿Por qué tan limpio todo? De los primeros minutos no recuerdo sonidos, recuerdo sus maneras. Recuerdo cómo a través de las velas, del atril o del arco su gestualidad rica corrieron al occipital y temporal prensando y grabando. The Lark, Bad y Transitory Life fueron el tránsito hacia una versión excepcional y larguísima de Only an Expert, qué no sólo sacó sus expresiones irónicas sino que los espectadores tuvieron un despertar en sus ironías propias y siguieron completamente identificados con Laurie. A estas alturas unos chicos en la corrida de asientos de atrás comenzaron a querer un poco más a “la señora”. Las letras agudas, con observaciones sinceras y que reflejan desde lullabies al borde del sopor fantástico, hasta la crudeza de la guerra y la insostenible fragancia del mal y los poderes que se comen al mundo desde un solo país [US].

Uno de los momentos más candentes fue cuando interpretó Callin Em Up, un tema dedicado al conflicto con Irak y otros países invadidos para ser reformados y mejorados, pero que no logran más que dañar la nación estadounidense y las que son intervenidas.

El dato nice rockerillo romántico de la noche fue cuando Lou Reed acompañó en Lost Art of Conversaction [y acá me pico again y no hablo más porque el show es de Laurie pero igual escucho, mientras escribo, The Black Angel's Death Song].

Tres canciones después el show terminaba, algunos salieron apurados y se perdieron el bis de Laurie Anderson sola ante los más fanáticos que la pidieron de vuelta durante un buen rato, ella y el violín, un perfecto final.

Inscisivo, de ensueño y apocalítico, con una banda genial [Skulli Sverrison (bajo), Eyvind Kang (viola) y Peter Scherer (teclados)] y hasta con los anteojos blancos y los sonidos del touch, un show de calidad y para guardar en la memoria musical contemporánea [sí, y las dos canciones con Lou].

Nota y fotografías: Jessica Parra Nowajewski

+ Fotografías en: http://www.carretes.cl/fotos/index.php?c=89


Setlist

1.- The Lark
2.- Bad
3.- Transitory Live
4.- Only An Expert
5.- Mambo and Bling
6.- Maybe If I Fall
7.- Short Fall
8.- Underwar Gods
9.- Out of the Heart
10.- Callin Em Up
11.- Perfect (Strange Perfumes)
12.- Pictures and Things
13.- Lost Art of Conversation (Lou Reed incorporado)
14.- Bodies in Motion
15.- Sky Flying Birds
16.- No Man’s Land

  • 27
  • Jul

Muse en Chile: Desde la cancha

Escrito por Cristian Farias

Desde algunos meses ya se sabía que Muse vendría a Chile. En el papel se hablaba de la banda que se había ganado el premio a “Mejor banda en vivo” varias veces, así que las expectativas antes de ir al concierto no eran pocas. Yo decidí que iría a disfrutar de aquella banda en la cancha, justo en el ojo del huracán, pero en la fila previa a entrar no sabía a qué atenerme: había tal variedad de personas reunidas que por un momento temí que el público en la cancha no se volviera loco y que aquella ubicación no se volviera un campo de batalla donde sólo sobrevive el que más ganas tiene de estar allí y el que más aguante tiene.

Con lo que no contaba era con la potencia que Muse iba a mostrar, ni con el fanatismo de los que terminaron en la cancha del Teatro Caupolicán.

Donde yo estaba era una olla a presión, tanto que por los parlantes se escuchó un llamado a la tranquilidad de la gente de la cancha para que el concierto pudiera partir. La gente se calmó un poco, cierto, pero cuando se apagaron las luces se desató la locura. Matt Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme entraron sin ninguna introducción, sin ninguna pomposidad. Matt se sentó en el piano, las primeras notas de “New Born” sonaron y el griterío fue tal que no pude escuchar muy bien la clásica entrada. Muse estaba en Chile, y la fanaticada demostraba, cantando y saltando, por qué el público en Chile es considerado uno de los más locos del mundo. Terminando la primera canción Matt tomó la bandera chilena que luego estuvo todo el concierto sobre el bombo de la batería de Dom. El público ovacionaba todo el tiempo y las caras de Matt, Dom y Chris demostraban la incredulidad ante la respuesta del éste. Un saludo de Bellamy donde se alcanzó a distinguir un “…already the best” (¿habrá sido algo así como “you’re already the best”?) y sonó “Dead Star”, un lujo para el hardcore fan.

De ahí en adelante la intensidad nunca decayó, tanto que mucha gente salía de la parte de adelante de la cancha porque no aguantaron. Los tipos tocaron “Map of the Problematique” y “Black Holes and Revelations” de su último disco de estudio, para luego seguir con “Butteflies and hurricanes”, donde la columna de humo al final del solo de piano de la canción marcó uno de los momentos altos de la noche ya que sobre la cancha cayó una fresca neblina que le daba el toque perfecto a la vuelta delicada de la canción, pese a que la misma neblina impedía al público ver a la banda.

Si hay una cosa que los tipos de Muse dejaron muy en claro anoche fue que saben manejar perfectamente los matices en sus canciones cuando llega el momento de tocar en vivo, y eso se agradece. “Citizen Erased”, “Invincible” y “Take a Bow” fueron unas muestras muy claras de ello, y consiguieron una compenetración con el público tal que consiguieron una respuesta que no me había tocado ver hace tiempo: la gente estaba callada en las partes calmadas, como en una especie de trance.

Por supuesto que hubo tiempo para los singles, los temas que toda la gente conocía (o al menos eso se notó por el impresionante coreo que resonaba en el Caupolicán): “Feeling Good” fue tocada con Matt usando una chupalla y la gente haciendo palmas como en una cueca, e “Hysteria”, “Starlight” y “Time is Running Out” sonaron juntas, cayendo como los ases de una mano ganadora en el poker. En la cancha se agradeció el gesto: se coreó todo, incluso los solos de guitarra. Y si bien se podría haber pedido un mejor efecto de luces para hacer creer que estábamos en Europa, la luces y la pantalla led del fondo fueron las justas y necesarias para crear una atmósfera un poco más íntima, donde todos podíamos vernos las caras.

Ya para el cierre del set principal cayó “Stockholm Syndrome”, donde la locura se apoderó, una vez más, de todo el público. En la cancha todos saltábamos como uno solo, y el feedback con los tres tipos del escenario se notaba: tocaban sonriendo todo el tiempo, derrochando carisma, ganas y técnica al momento de tocar. Aquella última canción sonó con una sección de riffs de Rage Against the Machine que disfruté muchísimo, pero mucha gente no (¿es que no los conocen?); luego se apagaron las luces y todos quedamos allí, esperando y pidiendo por más.

En la vuelta partieron con aquel gran tema que es “Take a Bow”, para seguir con una coreadísima y muy movida “Plug in Baby”. La última canción fue “Knights of Cydonia”, donde todos, tanto público como banda, lo dejaron todo en la cancha y escenario. El coreo incesante, la intensidad de la música al tope, una cancha armando un seudo-slam y la última gran columna de humo dieron el broche perfecto a la noche. Una hora y media de show; se podría haber pedido más, cierto, pero la intensidad demostrada por Muse en este concierto solventa el poco tiempo con creces. Una verdadera fiesta que, al menos en cancha, se disfrutó con todo el cuerpo, sin importar los posibles moretones ni la falta de aire “limpio” ni la sed, como corresponde.

Escrito por Cristian Farías

Crédito de las fotografías: Gabrielle Kruczynski [http://www.flickr.com/people/zzintonia/]

Setlist:

1. New Born + Headup riff + Ashamed outro (al final salió la bandera chilena)
2. Dead Star
3. Map of the Problematique
4. Supermassive Black Hole
5. Butterflies and Hurricanes (columnas de humo a la mitad)
6. Citizen Erased
7. Feeling Good (Bellamy tocó con una chupalla)
8. Interludio de bajo y batería
9. Invincible
10. Hysteria
11. Starlight
12. Time Is Running Out
13. Stockholm Syndrome + riffs
Encore
14. Take a Bow
15. Plug In Baby (salieron enormes globos rellenos con pedazos de papel)
16. Knights of Cydonia



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