Más de 50.000 personas en el Club Hípico presenciaron el regreso de uno de aquellos grupos míticos: Metallica. Luego de sortear diversos problemas internos, discos experimentales cuestionados (Load-Reload) el Death Magnetic Tour los trajo de regreso.

El sonido, increíble. La energía: mejor. Los temas elegidos: cumplieron, porque si bien escuchamos algunos tracks de Death Magnetic (aún no muy conocidos) el hilo conductor del concierto fueron los grandes clásicos: Master of Puppets, Enter Sandman, One, Nothing Else Matters, Fade to Black, etc. Realmente emocionaron las baladas clásicas: One en su grito de guerra, Nothing Else Matters y su transición a Enter Sandman, un deleite.

El gran cierre fue con Seek and Destroy, con promesas de volver más seguido. Mientras les pedíamos a gritos que tocaran tan solo 1 solo tema más, cualquiera. Todos querían más Metallica. Entre aplausos y señales de cariño por Chile, luego de unos minutos de conexión con el público, se despidieron. Nos quedamos con ganas y esperando a que vuelvan. Bien por Metallica, que ya tiene su camino a los grandes clásicos.