Por fin! Oh yeah! Después de años en que debí anular mi presencia en el Festival de Cine de Valdivia, en esta versión, la número 15, no estoy ausente y la estoy viviendo a full.

La ciudad está espléndida y en comparación al verano 2008, esta primavera nos recibe mucho más ordenada y resplandeciente entre las floreciente vegetación. Muchos extranjeros comienzan a visitar la región y el inicio del festival da nuevos aires y un público joven anhelante de experiencias y visiones fílmicas comparten los espacios que habitualmente ganan los mayores. Al despetar Valdivia no se nota preparada, pero al avanzar las horas todo se ordena y se va viviendo el ambiente espectacular que hasta el momento se vive con lujo de invitados y una industria cultural que sorprende a ratos. Si bien, Valdivia posee pocos lugares donde acudir a carretear, posee algunos muy buenos que estamos conociendo día a día, además de los excelentes eventos que está proveyendo la organización festivalera.

Con la compañía de los colegas reporteros de Radio Bio Bio, Paula.cl y otros medios hemos recorrido el festival y la ciudad encontrando sorpresas deliciosas y bellas. Al medio día, esperando la embarcación que nos lleva al Hotel Villa del Río, presenciamos el cumpleaños de Jaimito en medio del Río Valdivia, envidiando con todo tan genial celebración. Una vez arriba sólo queda disfrutar del paisaje cinematográfico de la ciudad.

Valdivia tiene tradición culinaria y bohemia, y con tan sólo dos días aquí ya pudimos comprobarlo. Dispuestos a saciar nuestra hambre mundial llegamos por dato al café “La Última Frontera”. Una buena carta de sandwiches con orientación asiática no sólo satisfizo a los comensales, sino que los dejó K.O. Dejamos fotografías para que opine libremente sobre la presentación y tamaños ;)

Recomendación de los comensales: pida todo excepto mariscos en el local ;)

Valdivia en su modo caminable, peatonal y amable permitió que después de esto fuéramos al cine y presenciar el primer filme de la muestra de cine noruego en el Teatro Cervantes y luego caminar hasta la inauguración en el Aula Magna de la UAch.

Para finalizar la jornada, decidimos pasear por la noche valdiviana, encontramos el Barrio Esmeralda full de energía, visitamos algunos locales, pero nos quedamos en el pub “El Legado”. Jazz en vivo y una carta amplia de tragos y alimentos son cobijados en una casa patrimonial de 120 años de antigüedad. Para los amantes de la música acá pueden esperar una muy buena acústica y un ambiente sin recargos, relajado y sin más pretensiones que un buen servicio. Esta noche amenizó la jornada el grupo de jazz “Gris Eléctrico” con un repertorio de clásicos y vanguardia. Un lugar plenamente recomendable y que en esta fecha abrirá también el día domingo para ampliar la oferta de locales abiertos durante el festival de cine.

Galería de Valdivia en el primer día!